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Obra de San Pedro Apóstol
OSPA

Objetivos de la OSPA: Todas las ofrendas obtenidas por esta obra constituyen su Fondo Universal de Solidaridad, el cual impulsa la evangelización a través de los siguientes propósitos:

  • Intercesión Espiritual: Promover la oración y el sacrificio continuo para obtener del Dueño de la mies que envíe más operarios a su viña.

  • Conciencia Vocacional: Sensibilizar a los cristianos sobre la urgencia de incrementar las vocaciones y formar al clero local, para que luego puedan colaborar con otras Iglesias hermanas.

  • Sostenimiento Económico: Proveer becas de estudios, pensiones y cuotas para la formación de los seminaristas. Estos fondos hacen viable la construcción y el desarrollo de numerosos seminarios mayores, menores y propedéuticos.

  • Acompañamiento a la Vida Consagrada: Colaborar activamente en la instrucción y sostenimiento de los aspirantes a la vida religiosa dentro de las misiones católicas.

Nuestra Historia

 

La OSPA fue fundada en Caen, Francia, en 1889, gracias a la inspiración de Estefanía y Juana Bigard. A través de cartas con diferentes misioneros, madre e hija comprendieron una gran verdad: una comunidad cristiana solo se convierte plenamente en Iglesia cuando cuenta con sus propios obispos y sacerdotes, quienes pueden predicar el Evangelio abrazando la riqueza de su propia cultura.

Tras entregar sus propios bienes, invitaron a otros a ofrecer oraciones y ayuda económica para los jóvenes sin recursos que deseaban el sacerdocio. La iniciativa creció por toda Europa; en 1920 su sede se trasladó a Roma y en 1922 fue proclamada Obra Pontificia por la Santa Sede. Hoy en día, gracias a esta visión, el esfuerzo se ha multiplicado: la OSPA asiste a 884 seminarios donde residen casi 73,000 seminaristas de África, Asia, América, Oceanía y Europa.

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La Obra de San Pedro Apóstol (OSPA) es una de las cuatro grandes obras misioneras pontificias. Su misión principal es sensibilizar a toda nuestra comunidad de fe sobre la vital importancia de contar con un clero autóctono en los territorios de misión. Sirve como un puente directo de apoyo pastoral, invitando al Pueblo de Dios a colaborar espiritual y materialmente en la formación de los futuros sacerdotes y candidatos a la vida consagrada.

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