La infancia y Adolescencia Misionera
IAM
"Ayudar a los niños a través de los niños"
La historia de esta hermosa comunidad de fe tiene raíces profundas que se han expandido por todos los continentes:
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Fundación (1843): Nace en Francia por iniciativa del Obispo Mons. Carlos Augusto Forbin Janson, quien, conmovido por los niños en situación de calle en China, se unió a Paulina Jaricot (fundadora de la Propagación de la Fe) para crear este proyecto.
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Reconocimiento Pontificio (1922): El Papa Pío XI le otorga el título oficial de Obra "Pontificia".
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Domingo Mundial (1950): El Papa Pío XII instituye su día mundial, invitando a los niños a promover las misiones católicas mediante la oración y la ofrenda, cultivando desde la inocencia su vocación misionera.
La IAM en la Iglesia Católica en El Salvador
La semilla del apoyo pastoral infantil llegó a nuestro país en 1986. Tras la participación de una delegación salvadoreña en el Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA 3) en 1987, la IAM se instauró formalmente en la Arquidiócesis de San Salvador y en las diócesis de Santiago de María y San Vicente.
Bajo la guía de Mons. Modesto López Portillo y el arduo trabajo de religiosas como la Hna. Ceferina Rivera (quien recorrió colegios y parroquias buscando líderes), la obra comenzó a dar frutos. En 1994, el Pbro. Ismael Antonio Vargas Ayala le dio un impulso a nivel nacional, estableciendo secretariados diocesanos y escuelas de animadores misioneros.
Nuestros Secretarios Nacionales
El crecimiento de la obra ha sido guiado por servidores entregados a la misión:
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Hna. Nury García (Colombiana)
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Hna. Rafaela Sigoran
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Pbro. Norberto Marroquín (Diócesis de San Vicente, 1997-2004)
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Pbro. Edgardo Rodríguez (Diócesis de San Vicente, 2004-2006)
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Pbro. Reino de los Ángeles Morán (Diócesis de Santa Ana, 2006-2012)
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Pbro. Juan Carlos Trejo (Diócesis de Santa Ana, 2012-2017)
En la actualidad, con más de 25 años de presencia constante, la Infancia y Adolescencia Misionera trabaja activamente en las 8 diócesis de El Salvador, siendo un pilar fundamental en la educación cristiana de nuestra niñez.







