Pontificia Unión Misional
PUM
Objetivos de la PUM De la vitalidad de la PUM depende el éxito de todas las obras misioneras, ya que su fin es empoderar a los líderes de la comunidad.
Objetivos de la Pontificia Unión Misional:
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Formación e Información: Educar a sacerdotes, miembros de institutos de vida consagrada, seminaristas y agentes de pastoral sobre su responsabilidad ante la misión universal de la Iglesia.
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Animación Comunitaria: Ayudar a estos líderes a despertar y promover una profunda conciencia misionera dentro de las parroquias y comunidades que les han sido confiadas.
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Metodología Pastoral: Proveer los métodos pastorales más adecuados, recurriendo a medios propios o colaborando con instituciones (como seminarios), para facilitar la labor de animación.
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Comunión y Solidaridad: Favorecer el intercambio fraterno y el apoyo mutuo entre todos los obreros apostólicos que sirven a la Iglesia en los diferentes continentes.
La Unión Misional orienta sus esfuerzos hacia las personas llamadas por vocación a servir a la Iglesia:
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Sacerdotes y obispos.
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Miembros de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (religiosos y religiosas).
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Seminaristas y aspirantes a la vida religiosa.
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Laicos consagrados y laicos directamente comprometidos en el ministerio pastoral. En resumen, nos dirigimos a todos aquellos que tienen la vocación y la responsabilidad de animar a la comunidad de fe para que Jesucristo y su Evangelio lleguen a toda la humanidad.
Nuestra Historia La PUM fue fundada en Italia en 1916 por el P. Paolo Manna (conocido como el "Heraldo del Evangelio"). Tras enfermar durante su labor misionera en Birmania, el P. Manna descubrió con dolor que muchos sacerdotes en Europa, absortos en su trabajo local, desconocían la realidad de las misiones y no promovían esta necesidad entre los fieles.
Con el invaluable apoyo de Mons. Guido Conforti (fundador de los Misioneros Javerianos), la obra recibió la aprobación pontificia del Papa Benedicto XV ese mismo año. Aunque inició con solo 48 socios enfocados en el clero, su impacto fue tal que para 1949, el Papa Pío XII la extendió a religiosos y religiosas. En 1956 fue elevada al rango de "Pontificia".
Hoy en día, la PUM está presente en cerca de cien países, manteniendo viva la tensión de toda la Iglesia hacia la Misión, y sirviendo como puente de comunión para el fortalecimiento de la Iglesia Católica en El Salvador y en el mundo.





