Obra de San Pedro Apóstol

Es una Obra Misional Pontificia para sensibilizar  al pueblo cristiano y conseguir su cooperación para la formación del clero y de las vocaciones religiosas de los territorios de misión.

Obra: porque es una organización de la Iglesia para canalizar esas ayudas.

Misional: porque tiene como objetivo despertar y avivar el espíritu misionero en el pueblo cristiano e invitar a compartir la fe con otros hermanos.

Pontificia: porque está aprobada expresamente por el Papa como Obra evangelizadora misionera y puesta bajo su dependencia.

Fue fundada en 1889 por Estefanía y Juana Bigard (madre e hija) y elevada a la categoría de Obra Misional Pontificia el 3 de mayo de 1922.

  1. Sensibilizar al pueblo cristiano sobre las necesidades de la formación del clero local en las “Iglesias misioneras”.
  2. Colaborar en la formación de los candidatos nativos al sacerdocio y a la vida religiosa para las Iglesias Misioneras, mediante una ayuda espiritual y material.
  3. Promover la consecución y aplicación de becas de estudio, pensiones, cuotas y otros donativos para la formación de los seminaristas nativos.

En ella está llamado a colaborar todo el pueblo de Dios: cada parroquia, cada familia. Sus miembros principales han de ser los sacerdotes, los religiosos y seminaristas, la juventud misionera, las familias misioneras  los laicos comprometidos.

Todos los católicos nos podemos vincular como benefactores o como amigos de la obra San Pedro Apóstol.

A más de 100.000 seminaristas nativos de territorio de misión necesitan que los ayudemos para formarse como sacerdotes.

Son ya muchos Obispos los que con angustia no están pudiendo sostener sus seminarios por falta de ayudas. Aunque 900 seminarios mayores y menores en Asia, África y América están recibiendo ayuda a través de la obra San Pedro Apóstol (OSPA).

Es la obra más grande que uno puede realizar: ayudar a formar un sacerdote o religiosa, nativo de Asia, áfrica u otro territorio misional, a través de la Obra San Pedro Apóstol.

Usted puede dar a los más necesitados del mundo un apóstol más, un sacerdote.

De su generosidad depende la formación de un sacerdote. De un sacerdote depende la salvación de muchas personas.

"No podemos consentir de que por falta de recursos económicos, se pierda ni una vocación al sacerdocio" (Juan Pablo II).

"No cerremos nuestro corazón, lo que hemos recibido de la bondad de Dios, démoslo por nuestra parte con alegría" (Juan Pablo II, carta apostólica centenario OSPA, 1989).

En el mundo entero las vocaciones son muchas y las necesidades que hay que atender son urgentes. Nosotros los salvadoreños podemos hacer un gran aporte a la misión universal. El costo por año es de aproximadamente $800.000 que se invierten en alimentación, vivienda, vestido, materiales y libros para su formación y otras cosas que se presentan en el transcurso de su estudio (como por ejemplo la enfermedad...). Nuestra ofrenda para estas vocaciones nativas de los territorios de misión podemos hacerla a través de la obra San Pedro Apóstol así:

  1. Espiritualmente: Todos los días con su oración y ofreciendo sus sacrificios para apoyar a los formadores, a los seminaristas y a todos los misioneros.

  2. Materialmente: dando su ayuda con dinero o con otros bienes para otorgar becas de estudio, pensiones por un año, u otras ofrendas para el sostenimiento de seminarios, noviciados o para los gastos de los seminaristas nativos.

  3. La ayuda económica se puede hacer de varias maneras:
    1. ofrenda personal: que usted puede hacer, mensual o anualmente, o cuando prefiera hacerla. Así su donación pequeña o grande será muy importante.
    2. donación comunitaria: usted constituye o con los compañeros de trabajo, o con otros amigos, un grupo en el cuál oran por estas vocaciones y recogen la ofrenda, con la cual hacen su donación anual, mensual o cuando prefieran. Entre todos los del grupo podrían costear una beca anual.
    3. ofrenda Familiar: la familia, conforme a sus posibilidades, da su ofrenda anual o mensualmente, o cuando lo prefiera, para sostener la formación de un sacerdote nativo de un territorio de misión.
    4. ofrenda Parroquial: cada parroquia debe sostener la formación de un seminarista nativo de territorios de misión y dar la ofrenda con la cual se pague la beca correspondiente.